miércoles, 9 de diciembre de 2009

Frikis de capirote

El tonto de capirote se fue con el siglo XX. El tonto de capirote se encuentra —nos encontramos para ser más precisos— en vías de extinción mientras su lugar lo va ocupando una nueva especie del ecosistema hispalense: el friki. Si el tonto mantenía un cierto sentido de la discreción, el friki es todo lo contrario: lejos de disimularlo, se exhibe con esa vanidad tan propia de los que no tienen sentido de la medida, de la proporción… ni del ridículo.

A lo largo de este ancho puente de la Inmaculada han salido los frikis de capirote para tomar las calles y las plazas, y para tomarse de camino más de una cervecita y más de unos cuantos tragos largos en copa de balón si es posible. El friki se desmelena en cuanto suena una corneta y redobla un tambor. Si encima hay por ahí algunos romanos de cartón piedra y unos cuantos nazarenos tocando la trompeta, entonces llega a ese estado mental que en tierras gallegas se conoce con el nombre de empanada y que aquí se denomina de otra forma: una buena torrija. Hablando de torrijas: ¿es cierta la leyenda urbana que sitúa a unos cuantos frikis a las puertas del domicilio particular de Torrijos tocando una marcha militar con sus cornetas en plena madrugada concepcionista? ¿Hasta ahí puede llegar el frikismo cuando se mezcla con la demagogia picada cual tabaco de pipa?

Los frikis de capirote han hecho su abril en diciembre. Es lo suyo. Nadie sabe de qué viven, porque lo único que les importa son sus vivencias. Pasan de los pasos y se sitúan estratégicamente junto a la «agrupata» de turno para grabar la enésima interpretación de «Atasco en Torneo», la marcha que ha hecho furor desde que se estrenara en la inauguración de la sede oficial de la tertulia “Tamboreando por Serva la Bari”. A estos frikis rancios no les interesa lo que va encima de la canastilla. Todo se reduce al mundo del costal, esa tela decorada con una pintura dedicada a la Yeni que le ha hecho su cuñado el Yoni. Pululan por los foros de Internet y aseguran que Camarón no ha muerto, que sale todos los años de costalero en una hermandad de vísperas… Han estudiado en CCC: corneta, cerveza y cubata. La orfebrería se reduce al piercing que lleva su canija en el ombligo, ese lugar que tanto se mira el friki como buen sevillano que es. Ayer salieron a la calle y se contaron por miles. A falta de tontos, bienvenidos sean los frikis de capirote.

Fuente: abcdesevilla.es

2 comentarios:

BITÁCORA SANJUANERA dijo...

jajajjajajjaja... esto si que es bueno!!

Bss.

Juaninks dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!IMPRESIONANTE!!!!y lo "peor" es que es la pura realidad!!